miércoles, 5 de octubre de 2011

#7

¿Cómo poder sonreír cuando la persona que amas te ha dicho algo que te quema por dentro, poco a poco, y te va consumiendo sin que puedas hacer absolutamente nada para remediarlo? ¿Cómo ser feliz en ese momento de decepción que te llevas al saber la verdad sobre algo que jamás imaginarías que hubiese pasado? Y es aún peor cuando tu razón te dice que sí lo sabías en el fondo, pero tu corazón te dice que debes afrontarlo y seguir adelante.
Ella nunca se imaginó en esa situación. Pensaba que eso era cosa de las películas malas que ponían por las tardes en la televisión, o de relaciones fallidas de un solo día. Mientras la música sonaba en sus auriculares, se acurrucó en el asiento del autobús para contemplar cómo los árboles se veían por la ventana pasar a toda velocidad. ¿Cuándo había tenido dudas sobre su relación? Ella sólo quería haber sido la primera... pero no lo era. Y le dolía, le dolía muchísimo. Nunca se había visto en esa situación de impotencia, en la que una cosa del pasado que ni siquiera le afectaba directamente podía hacerle estar tan mal e incluso llevarla a pensar locuras como dejarlo todo atrás. Sólo fue un fallo que tuvo, se decía. ¿Realmente lo fue?
Dos lágrimas cayeron por sus mejillas, rodando así hasta caer sobre su regazo, tristemente. Colocó las manos sobre su rostro, oyendo cómo su compañera de asiento le ofrecía un pañuelo, pero sin hacerle caso. Sólo quería verle, abrazarle y perderse entre los brazos de él una vez más, como aquélla vez...
Habían llegado a la parada de autobús. En cuanto bajase, sabía que tendría que ocultar sus verdaderos pensamientos y sentimientos una vez más, y sonreír al llegar a casa, dándole un beso a todo aquel que encontraba. Odiaba su propia falsedad...

No hay comentarios:

Publicar un comentario