Esperanza. Ganas. Querer. Amar. Intentarlo. ¿En serio? Ni por asomo es tan fácil. Muchos creen que teniendo la fórmula de decir "te amo" de vez en cuando la relación será perfecta.
Eso es mentira. Todo va mucho más allá. El amor es mucho más complicado que una fórmula y mucho más complejo que un simple pensamiento. Se lleva en la respiración, en el brillo de los ojos, en la sonrisa, en las ganas de levantarte cada mañana, o simplemente para abreviar; dentro de ti.
Y lo mejor, o peor, depende de cada cual, es que la forma de querer o amar de cada persona es completamente distinta. No es sólo contar un día o fecha importante; cada día es especial. Ni siquiera es atracción hormonal, como dicen muchos. ¿Cómo si no he podido enamorarme de alguien a quien no vi ni una sola vez hasta hace unos meses? Y amar de verdad.
El brillo en los ojos cada vez que se habla de esa persona es inevitable, y te delata en ese concepto tan grande que es una persona en sí misma. A veces me pregunto: ¿Hay siempre alguien para nosotros? ¿Ocurre todo por casualidades de la vida? ¿Qué hubiese pasado si hubiera decidido elegir la otra opción? ¿Todo sería como ahora, o una realidad distinta aunque con elementos parecidos?
Nunca lo sabré. La vida tiene esas cosas, hay que arriesgarse. Si no te arriesgas no pierdes, claro, pero el problema es que tampoco ganas. Y si te arriesgas en cosas como este tema, el amor, hay que pensar siempre que la parte buena será que si sale mal no estarás peor que antes. No hay que ganarse a alguien con tu cuerpo, ni con mentiras, ni fingiendo ser quien no eres. Es muy simple: hay que ser lo que realmente eres. Si esa persona es la adecuada, te aceptará. Así de simple. Y no se necesita un súper peinado, ni un cuerpo perfecto, ni siquiera maquillaje. Sólo confianza y ganas.
Puede que yo no sea la persona más indicada para decir esto, pues me considero a mí misma (a veces, no todo el rato) el último peldaño de una escalera, pero el que está más abajo. Pero a pesar de ellos siempre queda algo, ¿no? Quiero decir, siempre hay algo bueno para lo malo, aunque sea tardío...
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