martes, 11 de octubre de 2011

#8

Esperanza. Ganas. Querer. Amar. Intentarlo. ¿En serio? Ni por asomo es tan fácil. Muchos creen que teniendo la fórmula de decir "te amo" de vez en cuando la relación será perfecta.
Eso es mentira. Todo va mucho más allá. El amor es mucho más complicado que una fórmula y mucho más complejo que un simple pensamiento. Se lleva en la respiración, en el brillo de los ojos, en la sonrisa, en las ganas de levantarte cada mañana, o simplemente para abreviar; dentro de ti.
Y lo mejor, o peor, depende de cada cual, es que la forma de querer o amar de cada persona es completamente distinta. No es sólo contar un día o fecha importante; cada día es especial. Ni siquiera es atracción hormonal, como dicen muchos. ¿Cómo si no he podido enamorarme de alguien a quien no vi ni una sola vez hasta hace unos meses? Y amar de verdad.
El brillo en los ojos cada vez que se habla de esa persona es inevitable, y te delata en ese concepto tan grande que es una persona en sí misma. A veces me pregunto: ¿Hay siempre alguien para nosotros? ¿Ocurre todo por casualidades de la vida? ¿Qué hubiese pasado si hubiera decidido elegir la otra opción? ¿Todo sería como ahora, o una realidad distinta aunque con elementos parecidos?
Nunca lo sabré. La vida tiene esas cosas, hay que arriesgarse. Si no te arriesgas no pierdes, claro, pero el problema es que tampoco ganas. Y si te arriesgas en cosas como este tema, el amor, hay que pensar siempre que la parte buena será que si sale mal no estarás peor que antes. No hay que ganarse a alguien con tu cuerpo, ni con mentiras, ni fingiendo ser quien no eres. Es muy simple: hay que ser lo que realmente eres. Si esa persona es la adecuada, te aceptará. Así de simple. Y no se necesita un súper peinado, ni un cuerpo perfecto, ni siquiera maquillaje. Sólo confianza y ganas.
Puede que yo no sea la persona más indicada para decir esto, pues me considero a mí misma (a veces, no todo el rato) el último peldaño de una escalera, pero el que está más abajo. Pero a pesar de ellos siempre queda algo, ¿no? Quiero decir, siempre hay algo bueno para lo malo, aunque sea tardío...

miércoles, 5 de octubre de 2011

#7

¿Cómo poder sonreír cuando la persona que amas te ha dicho algo que te quema por dentro, poco a poco, y te va consumiendo sin que puedas hacer absolutamente nada para remediarlo? ¿Cómo ser feliz en ese momento de decepción que te llevas al saber la verdad sobre algo que jamás imaginarías que hubiese pasado? Y es aún peor cuando tu razón te dice que sí lo sabías en el fondo, pero tu corazón te dice que debes afrontarlo y seguir adelante.
Ella nunca se imaginó en esa situación. Pensaba que eso era cosa de las películas malas que ponían por las tardes en la televisión, o de relaciones fallidas de un solo día. Mientras la música sonaba en sus auriculares, se acurrucó en el asiento del autobús para contemplar cómo los árboles se veían por la ventana pasar a toda velocidad. ¿Cuándo había tenido dudas sobre su relación? Ella sólo quería haber sido la primera... pero no lo era. Y le dolía, le dolía muchísimo. Nunca se había visto en esa situación de impotencia, en la que una cosa del pasado que ni siquiera le afectaba directamente podía hacerle estar tan mal e incluso llevarla a pensar locuras como dejarlo todo atrás. Sólo fue un fallo que tuvo, se decía. ¿Realmente lo fue?
Dos lágrimas cayeron por sus mejillas, rodando así hasta caer sobre su regazo, tristemente. Colocó las manos sobre su rostro, oyendo cómo su compañera de asiento le ofrecía un pañuelo, pero sin hacerle caso. Sólo quería verle, abrazarle y perderse entre los brazos de él una vez más, como aquélla vez...
Habían llegado a la parada de autobús. En cuanto bajase, sabía que tendría que ocultar sus verdaderos pensamientos y sentimientos una vez más, y sonreír al llegar a casa, dándole un beso a todo aquel que encontraba. Odiaba su propia falsedad...