domingo, 29 de enero de 2012

#12

Hay días en los que todo va mal. O semanas. O meses. Mi caso es así. No sé qué decir, qué hacer, qué pensar, qué sentir, qué decisión tomar. Me siento una muñeca en un absurdo juego del que no puedo salir, alguien que se tambalea dejándose llevar por los sentimientos de los demás.
Sin embargo, a veces todo se desborda. Estoy sola, abandonada, y sobre todo triste. Me siento una segundona. No sé si un estúpido juego es más importante que yo, pero al menos es así como me siento durante el día. Estoy harta de llorar; me duelen los ojos, tengo los labios resecos y las mejillas pálidas. Nunca me había sentido triste durante tanto tiempo seguido.