miércoles, 10 de julio de 2013

#22

Una vez más, no sé cómo empezar a escribir todo lo que debo. 

Creo que me estoy haciendo mayor y la imaginación se me va acabando. Es una pena ya que es una de las pocas cualidades que me gustan de los niños.

Hoy realmente no tenía nada que escribir; sólo he sentido la necesidad de hacerlo.

¿Sabéis? Me echaba de menos. Durante casi más tiempo del que es bueno para una persona medio loca como yo, ni siquiera me reconocía. Me miraba al espejo y no tenía ni idea de por qué tenía que tener ese aspecto, pronunciaba mi nombre y me preguntaba por qué tenía que ser ese y no otro. Me quedaba quieta durante horas mirando un punto fijo preguntándome el por qué mi vida es así.

A día de hoy sigo sin tener las respuestas, pero me he cansado. No sé si alguien leerá ésto o no, pero si quien lo haga está como estaba yo, por favor sal de ese círculo vicioso. Comprendí casi demasiado tarde que sólo me hacía daño a mí misma y a quienes me rodeaban.

Quizás parezca que hablo de alguna enfermedad, o que mi comportamiento era demasiado extraño o exagerado, pero no esa así. Me sentía excluida, descuidada, que no era suficiente y que tal vez me despreciaban porque no era digna de estar en los sitios que quería estar. No voy a mentir, pues me sigo sintiendo así demasiadas veces al día.

Sé que hay quien me echa de menos y tengo que pedir perdón profundamente, pero antes de cuidar de los demás tengo que aprender a cuidar de mí misma. No quiero perder a quienes me importan porque en realidad lo único que tenemos en la vida son esas personas y nuestras propias manos para conseguirlo todo o perdernos en la nada.

Como me dijeron hace algo de tiempo; sólo soy una adolescente asustada, que intenta comerse el mundo y piensa que es especial cuando en realidad tiene miedo de todo lo que la rodea. 

Es lo más cierto que jamás me han dicho, pero le falta la última parte y es que nunca jamás me he rendido, y que cada vez tengo menos miedo. Que estoy loca, que tengo miles de cosas en mi cabeza a la vez y me enorgullezco de ello pues nunca puedo dejar de imaginar.

Intento enamorarme de mí misma, de las cosas buenas que tengo, y he de admitir que cuesta mucho. Pero sé que se me sentiré mucho mejor en cuanto lo consiga.



Y entonces pensé: "¿Por qué ponerle límites a nuestra imaginación? Si en realidad es lo que nos mantiene vivos."




Ana.

martes, 2 de julio de 2013

#21

Verano. Más tiempo libre, más darle vueltas a la cabeza.

Sin embargo, no es un día malo del todo. Sigue siendo tan monótono y aburrido como siempre, estudiando un poco o, en cualquier caso, perdiéndome en los repetitivos programas de la televisión o viendo series por internet que al fin y al cabo quedarán olvidadas al cabo de un tiempo. Al final siempre acabo poniéndome los cascos y perdiéndome en mi propio mundo.


Sinceramente, no estoy muy orgullosa de aislarme tanto, pero a la vez necesito estar sola. Todo el mundo se pregunta qué me pasa, si necesito ayuda. Sí, la necesito, pero no todo el rato. A veces no estoy enfadada o triste, ni siquiera aburrida; sólo necesito pasar un tiempo a solas conmigo misma. Es difícil incluso para mí entender el por qué de esto si necesito de alguien, pero es así como me siento.


Al igual que hace unos días reflexionaba sobre que acabamos siendo olvidados, que casi no somos más que un recuerdo, a veces bonito, a veces triste, me he dado cuenta de que por más que me esfuerce yo misma acabo haciendo lo mismo. Tantas veces he criticado eso, tantas veces he tenido en mi cabeza a personas que han ido desapareciendo de mi vida poco a poco, y al tiempo me he dado cuenta de que cuando tuve la oportunidad para estar con ellos tenía cosas más importantes que hacer.


Me refiero tanto a gente que no está a mi lado físicamente, a gente que lo ha estado o a quienes podría haber conocido y por miedo, orgullo o qué se yo no he conocido. Tal vez aún esté a tiempo de enmendar esto con algunas personas, pero otras sé que las he perdido para siempre o se están alejando tan poco a poco que ni me doy cuenta.


No sé qué hacer. Siempre acabo pensando y sacando alguna conclusión de lo que escribo, pero hoy no sé qué hacer. A veces me acerco y siento rechazo, pues ya no soy tan interesante como antes. Otras veces ni siquiera quieren que me acerque a ellos. Sé que no soy quién para decir esto, pero la verdad es que duele.


¿A qué viene todo esto? A que mis amigos, ya no son amigos. En mi vida han pasado cosas que les he contado a ellos, y me han rechazado tras confiar y contarlo. Aún no entiendo el por qué, pues sólo necesitaba un poco de ayuda, sólo que estuviesen a mi lado un poco más. Para ellos no significo más que estar en los buenos momentos, irnos a dar una vuelta o de vacaciones, y el resto del tiempo soy inexistente en sus vidas.


Me siento totalmente estúpida al llorar escribiendo esto pues ellos para mí importan incluso más de lo que desearía. No cuesta nada dar un abrazo, llamar para sacarme de la casa en la que me estoy volviendo loca o simplemente estar a mi lado. He pasado un curso en el que, mirase donde mirase ya fuese en casa o en el instituto me he hallado completamente sola y deseando que llegase el verano para poder estar con ellos, pero ahora resulta que el verano va a ser exactamente igual.


No quiero estar sola pero tampoco quiero caerme, porque he luchado mucho para llegar hasta aquí, para vencer mis miedos y sentirme valiente.


Necesito ayuda.


Ana.