Curiosa es la rapidez con la que suceden las cosas.
Había pensando mil frases para empezar a escribir ésto, pero esa fue la primera que se me pasó por la cabeza, la que menos sentido tiene sin explicarse y la que más sincera es.
Me doy cuenta de que cada vez que escribo algo, da la sensación de que estoy en un mal día, de que todo va mal, pero no es así. Quiero decir sí, estoy destrozada aún por dentro y estoy pegando los pedazos de mi alma, pero no estoy mal.
Simplemente es un día mediocre. Como otro día cualquiera, como todos los días. No pasa nada especial, nada que cambie mi vida, y lo que pasa no son más que una decepción tras otra y que tampoco da ningún giro importante.
Por eso, cuando me preguntan qué me pasa, respondo que nada. Y es verdad, nada me pasa. Ése es el problema, precisamente; nunca pasa nada. Nada importante, nada que me haga sentir especial, nada que no me produzca una sensación incómoda ni nada que sea fuera de lo común. Nada.
Preguntaréis qué hago aquí. Bueno, tengo un secreto, un gran amor que no todo el mundo tiene y que quien goza de ello lo deja indiferente, sin amarla, sin desearla.
Amo la vida.
Amo la vida como se aman a los primeros días de verano, como el preso ama la libertad, como se ama a la pérdida de razón en la primera cosa que te hace sentir que puedes ir más allá. Amo la vida porque mantengo la esperanza de que puedo cambiar mi vida, no a mi gusto, pero sí en los caminos que esta me plantea.
Pero a veces siento que la vida no me ama a mí, que no me deja ser especial, que no me deja ser "yo misma", o que yo sólo soy una persona que está aquí por casualidad, que no tiene ningún objetivo.
Por eso me esfuerzo día a día. No puedo hacer que pase "algo", pero me hace sentir bien cuando en la distancia o en la cercanía, a cualquier persona, le saco una sonrisa y le hago sentir especial. Tal vez no sea más que una completa idiota puesto que ya ni siquiera sé cuidar de mí misma.
Pero amo la vida con todas sus consecuencias.
La frase que usé al empezar esto no se debe más que a una tarde vagando por mis pensamientos e ideas como ésta. El tiempo pasa rápido. Un día, eres todo, y al siguiente no eres nada ni nadie. Eres todo para una persona, o en un tiempo y lugar y de repente algo cambia. No sabes si eres tú, si es esa persona, ese tiempo o ese lugar, pero en unos minutos sólo quieres aferrarte al momento anterior al que se produjera ese cambio.
Y por eso nunca pasa nada. Porque cuando ese algo pasa, nos queremos abrazar a la nada. Y el tiempo pasa y pasa, y nada ni nadie sabe qué hacer para remediarlo.
Yo ya he decidido qué haré toda mi vida:
Vivir.
Ana.
"Pero a veces siento que la vida no me ama a mí, que no me deja ser especial, que no me deja ser "yo misma", o que yo sólo soy una persona que está aquí por casualidad, que no tiene ningún objetivo."
ResponderEliminarEmotivo.
Más bien real...
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